lunes 5 de noviembre de 2007

LA LEGALIZACIÓN DE LA PENA DE MUERTE PARA BRINDAR MÁS SEGURIDAD EN EL PAÍS

Un asaltante asesina brutalmente a una persona por robarle su cartera. Es capturado por la policía, puesta a manos de la fiscalía y se dicta sentencia de detención en su contra, la pena, 5 años después de todas las rebajas. En el otro lado, la familia de la victima se debate entre un duelo y la impotencia de no poder hacer nada para que se brinde un castigo acorde para una persona como estas.

Los asesinatos en Colombia por parte de la delincuencia común le arrebatan la vida a 126 personas mensualmente. Padres, madres, hijos, estudiantes, trabajadores, ninguno esta exento dado que los posibles beneficios de llevar a cabo un delito son mayores a las penas a las cuales podrían ser sometidos en caso de ser capturados.

En países, como Estados Unidos, Inglaterra, Egipto y muchos otros las penas denotan una clara tendencia a intensificarse, esto en aras de advertir a los delincuentes de las consecuencias a las cuales estarían expuestos si deciden cometer un determinado crimen.

Sin embargo la nueva normatividad en materia penal en el país hoy brinda mayores beneficios a los delincuentes, quienes están en la capacidad de argumentar un sinnúmero de circunstancias ajenas a su voluntad (como maltrato durante la niñez, violación, delirios, e inclusive falta de empleo) para conseguir rebajas muy significativas en sus condenas, haciendo que el crimen luzca como una vía importante de ingresos.

¿Qué beneficios obtiene un delincuente vs. los posibles castigos cuando decide robarle el celular a una persona y, de paso ésta resulta herida?. Suponiendo que el celular cueste $500.000 pesos, en el mercado negro lo podrá vender en $200.000 pesos, más o menos. Ahora bien, si llegase a ser capturado pasaría 24 horas en una Unidad Permanente de Justicia, comúnmente denominada como UPJ, conservando el dinero del robo y encontrándose en la posibilidad de continuar al día siguiente con su trabajo (o robo).

Si se piensa en que el salario mínimo mensual esta en alrededor $485.000 pesos, conseguir prácticamente la mitad de este en un día es algo bastante atractivo, ¿o no?.

Existen dos caras de la moneda. La primera busca atacar a los delincuentes desde sus hogares mismos, brindando una educación de mayor calidad y que sea capaz de prevenir que los niños de ahora se conviertan en posibles delincuentes mañana. La otra, su contraparte, se especifica más en buscar severizar las penas para que el delincuente piense dos veces antes de actuar y sea capaz de medir las consecuencias que atraería para él y su familia cometer un determinado crimen.
La propuesta es clara, si bien es necesario trabajar con los niños, también lo es el aumentar las penas, inclusive imponer la mas severa de todas, la muerte.

Los psicólogos concuerdan en que para determinados criminales las posibilidades de recuperación mediante aislamiento (es decir, la cárcel) son nulas (tal como es el caso de Luís Alfredo Garavito) y que la probabilidad de reincidencia es tan alta que sería necesario hacer un examen más a fondo de la conveniencia de una legislación laxa y permisiva en materia penal.

Sumado a esto, la responsabilidad moral y ética de la sociedad, quien debe castigar a sus ovejas negras de manera ejemplar para no propiciar una mala camada que termine por perjudicar a todos es necesaria, y por consiguiente el imponer castigos más fuertes.

La pena de muerte entonces, ha brindado una clara solución a países con tendencias violentas, y aunque no es globalmente aceptada, las estadísticas de reducción de muertes a manos de la delincuencia común lo reflejan, ya que el asaltante si bien sigue robando (dado que es inevitable) busca causar el menor daño posible a su victima, y a fin de cuentas las cosas se recuperan pero la vida de las personas no.

Es necesario pensar en todos esos jóvenes, estudiantes, amas de casa, padres y madres que salieron un día a la calle y nunca regresaron. Es necesario pensar que aquellos que los asesinaron ya están libres y muy posiblemente los sigan haciendo. Es necesario hacer una limpieza en la sociedad y dejar únicamente aquellos que contribuyan para su mejor funcionamiento.