Estados Unidos se constituye como el principal aliado, tanto político como económico para Colombia. Sin embargo con una mayoría demócrata en ambas cámaras las relaciones diplomáticas y de ayuda tendrán que dar un giro hacia el lado social, ya que con una agenda de poder duro (factor bélico) disminuida y un presidente con índices de aceptación del 31% perderán importancia los gastos militares y será necesario ahora prestar mas atención a la situación de las personas.
El 45% de las exportaciones de Colombia se dirigen hacia los Estados Unidos. Aproximadamente 1 millón de personas se encuentran radicadas en este país y alrededor de 250 mil familias colombianas dependen de las remesas enviadas. 1200 millones de dólares han sido las ayudas para el conflicto armado del cual el 75% se ha destinado al gasto militar. No obstante Colombia representa para Estados Unidos tan solo el 0.7% de total de sus exportaciones de bienes manufacturados y el 0.095% en el sector servicios.
Colombia goza de privilegios arancelarios por tratados unilaterales (APDEA) poco aprovechados pero muy significativos. El 60% del total de las exportaciones Colombianas hacia los Estados Unidos son capaces de entrar a ese país con aranceles muy bajos haciendo que el sector floricultor y cafetero, por ejemplo, sean uno de los más competitivos.
Todos estos procesos de integración y ayuda han sido posibles por la excelente agenda diplomática Colombiana y la buena voluntad (y conveniencia) de los Estados Unidos quienes desde hace 9 años vienen entablando relaciones basadas en la confianza y la cooperación que han resultado muy provechosas para ambos países.
No obstante esta empatía en las agendas ha sido posible por que el gobierno estadounidense gozaba de una mayoría Republicana en sus cámaras alta y baja que prestaba mayor atención al gasto militar y a la solución de los conflictos que a los problemas sociales de la población. Sin embargo, todo esto parece que cambiará.
Las pasadas elecciones realizadas en los Estados Unidos supusieron un vuelco total en la agenda internacional de Colombia ya que los prosupuestos de ayuda militar, localmente denominado “Plan Colombia” fueron congelados hasta el momento en que el país demuestre avances significativos en temas relacionados con derechos humanos y disminuciones en los niveles de indigencia de la población.
Con tan solo estos argumentos ya se puede prever, sin miedo a equivocarse, un giro total en el desarrollo de las relaciones bilaterales. Como bien señalo el congresista norteamericano Richie Bailey del partido demócrata “Los costos de la guerra en Irak han sido tan altos que América debe prestar ahora mayor atención a menoscabar los problemas sociales que nos acogen, problemas que son aún mas peligrosos que el mismo terrorismo”
La agenda diplomática cambiará, de hecho lo ha estado haciendo desde hace un año a tal velocidad que el gobierno colombiano ha gastado alrededor de 4 mil millones de pesos en simple lobby político en los corredores de Washington para tratar de apaciguar los efectos que esto pueda producir.
Las exigencias de hoy en día para el desembolso de recursos son en materia social y de protección a la dignidad humana. Económicamente el gobierno americano ha impuesto disminuir el gasto bélico y destinarlo a generar un desarrollo sostenible que resulte siendo beneficioso para ambos países.
No obstante los cambios en los temas de la agenda hayan cambiado, las relaciones entre ambos estados siguen siendo favorables, y si bien nuevos sectores jugarán mayor importancia para el futuro, es indiscutible la necesidad del pueblo colombiano de contar con la ayuda norteamericana y por lo tanto propiciar el mejor ambiente posible para unas buenas relaciones diplomáticas.
El 45% de las exportaciones de Colombia se dirigen hacia los Estados Unidos. Aproximadamente 1 millón de personas se encuentran radicadas en este país y alrededor de 250 mil familias colombianas dependen de las remesas enviadas. 1200 millones de dólares han sido las ayudas para el conflicto armado del cual el 75% se ha destinado al gasto militar. No obstante Colombia representa para Estados Unidos tan solo el 0.7% de total de sus exportaciones de bienes manufacturados y el 0.095% en el sector servicios.
Colombia goza de privilegios arancelarios por tratados unilaterales (APDEA) poco aprovechados pero muy significativos. El 60% del total de las exportaciones Colombianas hacia los Estados Unidos son capaces de entrar a ese país con aranceles muy bajos haciendo que el sector floricultor y cafetero, por ejemplo, sean uno de los más competitivos.
Todos estos procesos de integración y ayuda han sido posibles por la excelente agenda diplomática Colombiana y la buena voluntad (y conveniencia) de los Estados Unidos quienes desde hace 9 años vienen entablando relaciones basadas en la confianza y la cooperación que han resultado muy provechosas para ambos países.
No obstante esta empatía en las agendas ha sido posible por que el gobierno estadounidense gozaba de una mayoría Republicana en sus cámaras alta y baja que prestaba mayor atención al gasto militar y a la solución de los conflictos que a los problemas sociales de la población. Sin embargo, todo esto parece que cambiará.
Las pasadas elecciones realizadas en los Estados Unidos supusieron un vuelco total en la agenda internacional de Colombia ya que los prosupuestos de ayuda militar, localmente denominado “Plan Colombia” fueron congelados hasta el momento en que el país demuestre avances significativos en temas relacionados con derechos humanos y disminuciones en los niveles de indigencia de la población.
Con tan solo estos argumentos ya se puede prever, sin miedo a equivocarse, un giro total en el desarrollo de las relaciones bilaterales. Como bien señalo el congresista norteamericano Richie Bailey del partido demócrata “Los costos de la guerra en Irak han sido tan altos que América debe prestar ahora mayor atención a menoscabar los problemas sociales que nos acogen, problemas que son aún mas peligrosos que el mismo terrorismo”
La agenda diplomática cambiará, de hecho lo ha estado haciendo desde hace un año a tal velocidad que el gobierno colombiano ha gastado alrededor de 4 mil millones de pesos en simple lobby político en los corredores de Washington para tratar de apaciguar los efectos que esto pueda producir.
Las exigencias de hoy en día para el desembolso de recursos son en materia social y de protección a la dignidad humana. Económicamente el gobierno americano ha impuesto disminuir el gasto bélico y destinarlo a generar un desarrollo sostenible que resulte siendo beneficioso para ambos países.
No obstante los cambios en los temas de la agenda hayan cambiado, las relaciones entre ambos estados siguen siendo favorables, y si bien nuevos sectores jugarán mayor importancia para el futuro, es indiscutible la necesidad del pueblo colombiano de contar con la ayuda norteamericana y por lo tanto propiciar el mejor ambiente posible para unas buenas relaciones diplomáticas.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada